En las primeras horas de la mañana en el lago Tahoe, los residentes escuchan las olas romper y el canto de los pájaros mientras el agua cristalina refleja los primeros rayos del sol. La pureza del lago incluso atrae la atención internacional.
Sin embargo, investigaciones en curso realizadas en colaboración entre el Desert Research Institute y la University of Nevada, Reno podrían revelar hasta qué punto los microplásticos están contaminando este lago antes considerado prístino.
Monica Arienzo, profesora asociada de investigación en la división de ciencias hidrológicas del Desert Research Institute, definió los microplásticos como partículas que van desde cinco milímetros hasta un micrón.
“Eso equivale, básicamente, al tamaño de un borrador de lápiz … hasta aproximadamente el tamaño de una bacteria”, dijo Arienzo.
Arienzo explicó que los microplásticos provienen de múltiples fuentes difíciles de identificar.
“En nuestra investigación estamos muy interesados en entender cuáles son las fuentes de estos microplásticos, dónde están en el medio ambiente y hacia dónde se están desplazando”, dijo Arienzo
Carina Seitz, profesora asistente de investigación en el departamento de biología de UNR, dijo que un estudio previo abrió el camino para su trabajo actual.
“Hubo un estudio en particular que analizó microplásticos en lagos de todo el mundo. El lago Tahoe fue uno de ellos y encontraron que era el tercer lago con mayor concentración de microplásticos”, dijo Seitz.
Ella añadió que su investigación busca complementar estudios existentes y comprender cómo fragmentos más grandes de plástico se descomponen en partículas más pequeñas y cómo eso afecta el ecosistema del lago.
Lo que distingue esta investigación es el enfoque en microplásticos menores de 20 micrones. Una partícula de ese tamaño puede ser apenas visible a simple vista o requerir un microscopio para observarla.
Li Li, profesor asociado de salud pública en UNR, dijo que estudiar microplásticos menores de 20 micrones es fundamental para comprender sus posibles efectos en la salud humana.
“Es muy importante medir estos microplásticos tan pequeños porque, en comparación con los más grandes, tienen más probabilidades de entrar al cuerpo humano y permanecer allí por más tiempo”, dijo Li.
Una vez dentro del cuerpo humano, los microplásticos circulan por el organismo.
“Pueden viajar con la sangre y llegar a cada rincón del cuerpo. Y, debido a su tamaño, tienen la capacidad de atravesar barreras como la barrera hematoencefálica”, dijo Li. “Y cuando llegan allí, permanecen en el cerebro y no hay manera de eliminarlos”.
Sin embargo, Li dijo que no le preocupa de manera inmediata la situación del lago Tahoe, pese a que es una fuente de agua potable.
“El nivel que encontramos en el agua del lago Tahoe es demasiado bajo como para causar una exposición significativa en los seres humanos. Mi impresión personal es que los niveles detectados hasta ahora no son suficientes para generar preocupación pública en el área de Reno”, dijo Li.
Según Li, las investigaciones muestran que la presencia de microplásticos en el cuerpo humano no implica necesariamente problemas de salud inmediatos, algo que el público general podría malinterpretar.
Lo que más le preocupa son los químicos que los microplásticos pueden transportar.
“Cuando uno consume microplásticos, también incorpora esos químicos al cuerpo. Esto pasa mucho con los pesticidas. Los pesticidas y los plásticos se usan por separado, ¿cierto? Pero cuando llegan al medio ambiente, tienden a combinarse”, dijo Li.
Li señaló que comprender los efectos de los microplásticos en la salud requerirá estudios a largo plazo.
Arienzo dijo que el problema de la contaminación plástica tiene una solución principal.
“Creo firmemente que no vamos a resolver este problema de contaminación plástica reciclando. Creo que lo mejor que podemos hacer para reducir la contaminación por plásticos y microplásticos en nuestras vías fluviales y en el medio ambiente es dejar de usar plásticos”, dijo Arienzo.
La ciudad de South Lake Tahoe prohibió en abril de 2024 las botellas de agua de un solo uso para vendedores comerciales.
Laura Patten, directora de recursos naturales de Keep Tahoe Blue, dijo que ha observado los efectos de la prohibición.
“Hemos estado encontrando menos botellas plásticas de agua cuando hacemos nuestras jornadas de limpieza. Todavía seguimos recopilando información y datos sobre qué tan efectivas han sido estas prohibiciones, pero sí hemos visto avances positivos”, dijo Patten.
Instalar estaciones para rellenar botellas de agua en South Lake Tahoe y educar a negocios cercanos sobre la política forma parte de ese esfuerzo, agregó Patten.
En colaboración con ECO-CLEAN Solutions, KTB también utiliza un robot de limpieza llamado BEBOT. El dispositivo puede remover plástico atrapado bajo la arena y que no es recogido por voluntarios.
Con el uso de BEBOT y jornadas de limpieza comunitaria, KTB prioriza la prevención.
“Uno de los problemas es que, si no se capturan los microplásticos antes de que se descompongan, resulta prácticamente imposible removerlos”, dijo Patten. “Por eso hemos concentrado nuestros esfuerzos en las jornadas de limpieza, además de impulsar políticas y campañas para evitar que los plásticos lleguen al lago Tahoe”.
Pese a la actual situación de contaminación plástica en el lago Tahoe, Seitz dijo mantenerse optimista gracias a su investigación.
“Me siento optimista. Creo que las personas pueden lograr grandes cambios si están dispuestas a hacerlo. Creo firmemente que siempre hay alternativas para avanzar y desarrollarnos de una manera segura para el medio ambiente y nuestra salud”, dijo Seitz.