Cuando Debora Larson, de 62 años, sufrió una lesión cerebral traumática en un grave accidente automovilístico, comprendió rápidamente lo que significaba depender de alguien para recibir cuidados.
“Me convertí en una carga para mi familia, y yo lo sabía, pero no había nada que pudiera hacer”, dijo Larson.
Larson trabajaba en la gestión empresarial, pero el accidente la obligó a cambiar de profesión. Ahora pasa sus días ganándose la confianza de sus clientes, haciendo pequeñas tareas y paseando a sus perros.
“Cuidar a otras personas me aporta tanto como a mis clientes”, dijo Larson. “Siempre estoy atenta a tropiezos y caídas. Observo su comportamiento, su lenguaje corporal, su forma de hablar y hago preguntas. Acompaño a mis clientes hasta que fallecen, así que realmente llego a conocerlos”.
Hace tres años, comenzó a trabajar para una empresa local de atención domiciliaria y ganaba $17 por hora, pero tenía que pagar de su bolsillo la gasolina para trasladarse de un cliente a otro.
“Estaba fuera de casa todo el día, hasta las 11 de la noche, pero quizá solo me pagaban entre seis y ocho horas. Andaba manejando de un lado para otro. Todavía vivía con mis hijos. El dinero apenas alcanzaba”, dijo Larson.
En un momento dado, incluso consideró jubilarse y comenzar a recibir anticipadamente los beneficios del Seguro Social.
Una larga historia de salarios insuficientes para los cuidadores
El salario promedio por hora de los trabajadores de atención domiciliaria y asistentes de cuidado personal en Nevada es de $15,62, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. Eso es nueve dólares menos que el salario digno — lo suficiente para que un trabajador a tiempo completo pueda cubrir sus necesidades básicas sin asistencia pública o privada— para un adulto sin hijos en Reno, según la Calculadora de Salario Digno del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
Katrina Kazda, vicepresidenta de Home Care Innovations de ICA Group de ICA Group, una organización nacional sin fines de lucro que promueve las empresas propiedad de sus trabajadores, dijo que el trabajo de cuidados ha sido históricamente infravalorado.
“Los trabajadores no tienen acceso garantizado a atención médica, tiempo libre remunerado ni licencia por enfermedad. Nosotros pensamos que se trata de un trabajo no calificado y doméstico. En realidad, esto es un legado de quiénes han realizado este trabajo y de sistemas arraigados de racismo, sexismo y esclavitud. En algún momento, este trabajo no se remuneraba en absoluto”, dijo Kazda.
Casi el 80% de estos trabajadores renuncia durante sus primeros 100 días debido a los bajos salarios, la falta de apoyo y los horarios insostenibles, según la Home Care Association of America.
Kazda dice que una solución son las cooperativas de atención domiciliaria. Ella apoya modelos de empresas propiedad de los propios cuidadores en 11 estados, entre ellos California, Nuevo México y Texas, que han contribuido a reducir la rotación de personal.
“Los cuidadores de nuestras cooperativas suelen decir que se sienten respetados, valorados, que no los tratan como una mercancía que entra y sale, sino que son considerados propietarios de un negocio y profesionales. Eso realmente cambia las dinámicas de poder”, dijo Kazda.
Para impulsar cambios, la política debe volverse personal
El Local 1107 del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU, por sus siglas en inglés) en Las Vegas, que representa a los cuidadores, también ha luchado por aumentar los salarios.
Durante la sesión legislativa de 2023, el sindicato ayudó a aumentar de $11 a $16 el salario mínimo de los trabajadores de atención domiciliaria que prestan servicios a través de Medicaid. Natalia Jordan, directora política del sindicato, dijo que buscan elevarlo a $20 durante la sesión legislativa estatal de 2027.
“No creo que $16 sean suficientes en ningún lugar, con los precios como están. Retener a los trabajadores es algo por lo que todavía estamos luchando. Muchos de ellos tienen un segundo empleo”, dijo Jordan.
Jordan dijo que la mayoría de los trabajadores de cuidados del Local 1107 de SEIU cumplen ellos mismos los requisitos para recibir Medicaid. Señaló que el sindicato también busca tener mayor poder de negociación y permitir que los médicos prescriban más horas de atención domiciliaria a los pacientes, para que los cuidadores puedan trabajar más horas con sus clientes.
Los esfuerzos para aumentar a $20 por hora el salario mínimo de los trabajadores de atención domiciliaria fracasaron en 2025. Jordan dijo que, para lograrlo, los políticos primero deben comprender el problema de primera mano.
“Muchos de estos legisladores conocen a alguien o tienen a alguien cercano que comenzará el proceso de buscar una persona que brinde cuidados en el hogar", dijo Jordan. “Cuando se trata de tu mamá, de tu papá, de tus abuelos, empieza a afectar mucho más a las personas”.
Para la senadora estatal demócrata Rochelle Nguyen, quien ayudó a aprobar el aumento salarial, el tema es personal y se remonta a su infancia.
“Mi abuelo vivió con nosotros después de sufrir un derrame cerebral. Pudimos mantenerlo en nuestra casa durante más de 10 años porque contábamos con trabajadores de atención médica domiciliaria. Es una cuestión de ahorro de costos y de calidad de vida. Solemos pagarles a esas personas los salarios más bajos, lo que me parece simplemente sorprendente”, dijo Nguyen.
En marzo, Larson comenzó a trabajar para una nueva empresa de atención domiciliaria que paga más. Ganar $23 por hora le ha cambiado la vida.
“He tenido que recurrir dos veces a mis ahorros para la jubilación debido a emergencias, así que estoy tratando de volver a ahorrar algo. No tener que preocuparme por llenar el tanque de gasolina, no tener que preocuparme por el seguro”, dijo Larson. “Siempre he comprado alimentos de marcas genéricas y últimamente he podido comprar productos de marca o darme algún pequeño gusto. También me ha ayudado a sentirme mejor como mamá y como abuela porque puedo darles ciertas cosas”.
Dijo que este aumento salarial le permite seguir haciendo el trabajo que ama sin preocuparse por poder mantenerse a sí misma o ayudar a su familia.
Es un trabajo que Larson aprecia profundamente. Uno de sus recuerdos favoritos es la música que comparte con sus clientes.
“La llevé a una cita y paramos en La Cucina para comprarle la cena, y hacía muchísimo calor afuera. Le dije: ‘Te voy a dejar en el auto’. Puse el aire acondicionado bien fuerte y encendí la radio. Cuando salí, esta mujer tenía a Frank Sinatra a todo volumen. Ese momento simplemente me encantó”, dijo Larson.
Esta historia fue publicada con el apoyo de la beca de periodismo de salud del Journalism & Women Symposium, financiada por The Commonwealth Fund.