Es un día nublado pero aún caluroso en el Parque Nacional del Volcán Arenal. Al caminar por el bosque, el inglés se escucha frecuentemente.
Rutha ¨Rooty¨Patel y sus amigos de los EE.UU. están en el sendero del parque para llegar a la vista del volcán.
¨Para mi cumpleaños, quería hacer senderismo en un volcán activo, entonces en vez de Hawai, escogí Costa Rica porque es un poco más barato¨, dijo.
Más adelante otro grupo de turistas estadounidenses dan pausa para tomar fotos.
Emmett Mixon se toma una foto encima de la rama de un árbol. Al bajarse, dice que está fascinado del ambiente.
¨De verdad, lo que me sorprende es de cómo está de impecable la naturaleza¨, dice.
El parque nacional es uno de los destinos más visitados entre el país tico. En 2024, el parque recibió 100.000 visitantes extranjeros, de acuerdo con el Instituto Costarricense de Turismo.
Los dos grupos han querido llegar a Costa Rica por un tiempo, y no son los únicos.
Desde enero a abril de este año, 700.000 turistas estadounidenses han viajado al país. Esto es un aumento de casi 50.000 en comparación del mismo rango del año pasado.
Este crecimiento se debe a lo que Costa Rica ofrece al turista estadounidense, dice Geinier Alvarado Guzmán, un estratega del turismo regenerativo.
“A los estadounidenses les encanta Costa Rica por eso, no tienen que tener visa. Costa Rica en sí es un lugar bien seguro… el Tico es siempre muy cálido y muy genuino del pura vida”, dice.
Guzmán — quien ha trabajado en lo privado y lo legislativo del sector de turismo por décadas — cuenta en cómo esta generación es diferente.
“Esta nueva generación de jóvenes hay un segmento grandísimo de ellos… que están muy preocupados, no solamente de que sea sostenible, sino que sea regenerativo”, dice.
Costa Rica ya es conocido por su ecoturismo, pero la idea de operaciones regenerativas solo ha circulado en los últimos años.
“El turismo regenerativo es turismo donde el turista que llega no solamente no tiene un impacto negativo, sino que más bien hace un impacto positivo”, él dice.
El turismo es notable en un área como La Fortuna, pero a menos de 50 millas en dirección al este es un hogar muchos no pensarán en su visita al país.
La Estación Biológica La Selva está ubicada en medio de la selva tropical entre el país. Es propiedad de La Organización para Estudios Tropicales (OET).
OET es un consorcio sin fines de lucro que está formado por varias instituciones y universidades de Costa Rica y de EE.UU..
Aunque la estación tiene más de medio siglo, es solo entre los últimos 20 años en que se ha vuelto en una destinación turística. Las estancias pueden ser de algunos días o de varias semanas.
Pero si buscas una experiencia de spa, te vas a quedar decepcionado. Pero, si quieres aprender sobre la conservación y la naturaleza, entonces has encontrado el lugar.
Kenneth Alfaro González, coordinador de grupos académicos, dice que aunque el turismo ha incrementado en La Selva, no ha tenido efecto en el enfoque de OET.
“La organización siempre sigue teniendo su enfoque en investigación y educación”, González dice.
Los fondos principales de La Selva vienen de varias organizaciones estadounidenses, incluyendo la Fundación Nacional de Ciencias. Pero ha sido afectado por los recortes de la administración actual.
“Y el turismo, pues ha resultado una fuente importante, tal vez no para sustituir completamente esos otros fondos, pero sí han ayudado¨, dice.
Katherina Grall está sentada en la cafetería de La Selva. Ella es una visitante frecuente de la estación.
Grall cree que la estación ofrece más en comparación de una experiencia turística tradicional.
“Me da todo de lo que quiero, y de todas las experiencias, todas los lugares donde hemos ido, me siento muy en casa aquí. Me siento segura”, dice.
Y para los que quieren llegar a Costa Rica, Guzmán quiere que la gente sepa que el país está abierto para cualquiera en búsqueda de la diversión.
“Aquí tenemos turismo casi que para todo el mundo, pero sí nos encanta enfocarnos en el turismo que es ecológico, el turismo que es con conciencia”,l dice.
Este reportaje está en colaboración con el Proyecto Hitchcock para Visualizar las Ciencias (the Hitchcock Project for Visualizing Science) y la Escuela de Periodismo Reynolds (Reynolds School of Journalism)