Los abejones de mayo, conocidos en inglés como May beetles, que deambulan y zumban en los corredores y porches de las casas en Costa Rica anuncian la llegada de la estación lluviosa. Además, cumplen un papel importante en el ecosistema del país. No solo actúan como polinizadores y sirven de alimento para otras especies, sino que también reciclan nutrientes y sus excrementos pueden funcionar como fertilizante.
Sin embargo, durante las últimas tres décadas sus poblaciones han disminuido. Las causas son diversas, pero una de las principales es la contaminación lumínica.
Después de salir a correr por la zona de Sarapiquí, Henry Alfaro Lara regresó a su casa. Lara vive y trabaja en Aguas Bravas, una localidad conocida por el rafting. Sentado en un banco de madera junto al río Sarapiquí, rodeado de palmeras y del sonido del agua al correr, recordó su infancia. Contó que, por las noches, los abejones llegaban atraídos por la única luz que había en su casa.
"Estábamos ahí, como viendo por la casa ahí donde se cachaban, ahí en los postes de la casa. Entonces estamos conmocionados y ver esos meros bichotes bien bonitos", dijo Lara.
Recordó que cuando tenía cinco años, él y sus amigos sabían que mayo había llegado porque también aparecían los abejones. Siempre les impresionaba su tamaño mientras zumbaban y recorrían el corredor de la casa.
Sin embargo, dijo que con el paso del tiempo se ha vuelto cada vez más difícil encontrar estos brillantes escarabajos de color café.
La Estación Biológica La Selva se encuentra en una selva tropical de 4.000 acres en Sarapiquí. Danilo Brenes Madrigal, biólogo y taxónomo especializado en la clasificación de los seres vivos, explicó que los abejones son insectos nocturnos atraídos con facilidad por la luz artificial.
Él explicó que los abejones vuelan sin descanso durante toda la noche y que muchos terminan muriendo por agotamiento o son devorados por las aves.
“Entonces, si hay una concientización por parte de las personas de querer conocer más y cómo ayudar a que no suceda”, dijo Madrigal
Las investigaciones muestran que, cuando los abejones vuelan cerca de una bombilla durante la noche, su instinto los lleva a inclinar el dorso hacia la fuente de luz hasta quedar atrapados en un vuelo circular del que no pueden escapar.
La doctora Jennifer Birriel, profesora de Física en la Universidad Morehead State, explicó que, debido a que las especies nocturnas son atraídas por la luz azul y la ultravioleta, es preferible utilizar lámparas de sodio de baja o alta presión (HPS, por sus siglas en inglés). Estas emiten muy poca luz azul en comparación con las lámparas LED.
"Es un problema creciente que debemos controlar. Incluso por nosotros mismos: necesitamos alimentos y, si no tenemos insectos que polinicen, no tendremos una fuente de producción agrícola", dijo Birriel.
Birriel añadió que el cambio puede comenzar en casa. Dirigir las luces hacia abajo mediante pantallas adecuadas y utilizar luces con sensores de movimiento son algunas de las medidas que pueden ayudar a proteger las poblaciones de abejones.
De regreso en Sarapiquí, Henry Alfaro Lara no pierde la esperanza de que los abejones de mayo puedan recuperarse.
"Creo que poco a poco vamos creciendo y se pueden lograr muchas cosas", dijo Lara.
Explicó que, si se cambia el tipo de iluminación en las calles y las viviendas de Sarapiquí, el conflicto entre las personas y la fauna silvestre podría disminuir gradualmente.
Este reportaje fue realizado en colaboración con el Hitchcock Project for Visualizing Science y la Reynolds School of Journalism.