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Impacto de las plantaciones de piña en los niños de las zonas rurales de Costa Rica

A field of a pineapple plantation from an aerial view. There is a road right next to it with three cars heading toward the camera.
Vanesa de la Cruz Pava
Las plantaciones de piña suelen estar ubicadas muy cerca de las viviendas. En este caso, una plantación en Sarapiquí está separada de las casas únicamente por una carretera angosta.

En la región de Sarapiquí, en Costa Rica, es difícil caminar sin encontrarse con una plantación de piña o de banano. Los habitantes suelen percibir un fuerte olor parecido al del alcohol que les irrita la nariz o sentir gotas que les provocan irritación en la piel. A simple vista podría parecer una lluvia ligera, pero en realidad son pesticidas que se rocían sobre las plantaciones y que el viento arrastra fuera del área de aplicación.

Ariel Ugalde Chávez vive en Chilamate con su esposa y su hijo pequeño, quien con frecuencia le pregunta por el fuerte olor.

“Y le dice: ‘Bueno, papi huele feo’, por ejemplo: ‘Sí, sí, ese es un químico de la piña, pero no dura nada’… es un efecto, hablemos de 30 min y listo”, dijo Ugalde.

Ugalde Chávez considera que los pesticidas no representan un problema importante y que los trabajadores gozan de buena salud, una percepción basada en que conoce a muchas personas que trabajan en plantaciones de piña.

“Es algo tan normal que ahí [los trabajadores] comen y también andan fumigando a ciertos kilómetros de distancia,” dijo Ugalde Chavez. “Imagínate si no se pudiera comer a la par de eso, no se podría trabajar tampoco.”

Una revisión sistemática publicada en la revista científica Toxicology Reports concluyó que, aunque los pesticidas se utilizan para controlar malezas, plagas e infestaciones, también provocan efectos perjudiciales para el medio ambiente y la salud humana.

La Red de Acción en Plaguicidas (Pesticide Action Network, PAN) trabaja con distintas comunidades para ayudarles a comprender los efectos de la exposición a los pesticidas sobre la salud. Integrada por científicos, organizadores comunitarios y comunicadores, la organización promueve regulaciones más estrictas sobre el uso de pesticidas a nivel internacional.

A large truck filled with pineapples on a busy road. Other cars are near it.
Malory Shaw
/
KUNR Public Radio
Según una investigación de la doctora Mecca Howe, Costa Rica es el principal exportador mundial de piña fresca y abastece el 85% del mercado de piña de Estados Unidos. Un camión cargado de piñas circula por la región de Sarapiquí.

Emily Márquez, científica principal de la Red de Acción en Plaguicidas (Pesticide Action Network, PAN), dijo que la exposición a pesticidas durante la infancia puede afectar el desarrollo del cerebro más adelante en la vida.

"Existe una relación bastante clara entre la exposición general a los pesticidas y distintos tipos de cáncer, además de efectos neurotóxicos. Cuando la exposición ocurre durante la infancia, puede afectar el desarrollo del cerebro de maneras que se manifiestan años después", afirmó Márquez.

Explicó que una intoxicación por pesticidas puede provocar síntomas similares a los de la gripe, que suelen desaparecer una vez que cesa la exposición o que la sustancia se elimina de la piel. Sin embargo, añadió que incluso la exposición a bajas dosis por inhalación o ingestión puede provocar efectos crónicos, entre ellos daños al sistema reproductor.

Mecca Howe, investigadora de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte, dedicó dos años a recopilar datos sobre los efectos de los pesticidas en niñas de Sarapiquí. Un año después de concluir la recolección de datos, regresó a la zona para compartir los resultados de su investigación.

Howe observó de primera mano la cercanía entre las fumigaciones y la población.

"Había niños jugando fútbol en la calle y personas andando en bicicleta. Empecé a ver gotas sobre el parabrisas de mi carro y no estaba lloviendo", recordó Howe. "Entonces me di cuenta de que era la deriva de los pesticidas que un avión estaba fumigando mientras la gente seguía en la calle".

Howe estudió el grado de exposición de niñas pequeñas a los pesticidas.

"Es definitivamente preocupante, especialmente porque se trata de niñas. Además, los niveles de exposición son más altos que los que hemos observado en otras muestras, incluso en muestras de trabajadores agrícolas que laboran en el campo en otros lugares", dijo.

A pesar de que su investigación fue la primera en Costa Rica en utilizar pulseras de silicona para medir la exposición pasiva individual a sustancias químicas, Howe señaló que el Ministerio de Salud considera que aún se necesita más información antes de adoptar medidas.

Aunque Costa Rica ha realizado esfuerzos en esta materia, Howe considera que todavía es posible hacer más.

"Costa Rica hace un muy buen trabajo en la conservación y protección del medio ambiente, pero existe otra cara del país que la mayoría de las personas no conoce ni ve. Creo que esa realidad también merece ser contada", afirmó.

Añadió que la mayoría de las personas reconoce que se utilizan pesticidas, pero que se han acostumbrado a convivir con ellos y los consideran parte de su vida cotidiana.

Ugalde Chávez dijo que las plantaciones sostienen la economía de la comunidad.

"Entonces, sin esas empresas, imagínese cómo sobreviviría la gente aquí. Sí, son una fuente de empleo muy, muy, muy importante", dijo.

Algunas empresas, como Dole, han convertido parte de sus plantaciones a sistemas de producción más orgánicos.

Franciny González Hidalgo, vecina de Chilamate, dijo que vive junto a una plantación orgánica de piña de Dole.

“Ha habido un cambio, creo bastante fuerte, porque cuando se sembró primera vez piña en Costa Rica … siempre utilizando mucha cantidad de químicos y luego con el tiempo, empezó a verse las afectaciones en salud”, dijo González Hidalgo.

Explicó que, una vez que los efectos de los pesticidas sobre la salud se hicieron evidentes, algunas plantaciones comenzaron a adoptar prácticas de producción orgánica.

González Hidalgo tiene experiencia en agricultura orgánica. Cuenta con una maestría en turismo sostenible, cultiva banano orgánico y ofrece recorridos por su finca, donde también produce una variedad de hortalizas.

Sin embargo, cuestiona que las certificaciones orgánicas de las grandes empresas sean la solución. Sostiene que algunos de los métodos utilizados en la producción orgánica también están provocando problemas de salud entre los habitantes de la zona.

“Les da dolores de cabeza [a locales] porque el olor intenso de la harina de pescado y la sangre de toro causan este tipo de cosas, igualmente, a nivel de la piel; este les da muchas alergias. Entonces pues ahí es un poco más complicado”, dijo González Hidalgo.

Ella considera que la agricultura debería ser completamente orgánica y sostenible, incluido el uso de estiércol animal como fertilizante.

Aunque reconoce que existe poca investigación sobre la relación entre los pesticidas y la salud, González Hidalgo afirmó que en su comunidad es evidente el aumento de casos de cáncer y de afecciones en la piel que, en su opinión, están relacionados con la exposición a pesticidas.

“Personas que viven cerca de plantaciones ya presentan casos de cáncer que hace 50 años no sucedían,” dijo González Hidalgo. “No hay que tener un título para no entender cuál es la razón de lo que está sucediendo.”

Después de conocer la investigación de Howe, el biólogo Randall Montoya Solano, del Refugio Lapa Verde, una organización de conservación de la naturaleza en Sarapiquí, está diseñando un curso para escuelas locales sobre pesticidas y prácticas de agricultura sostenible.

Randall Montoya Solano is surrounded by vibrant, warm flora. He is smiling, looking right, away from the camera.
Malory Shaw
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KUNR Public Radio
Randall Montoya Solano, biólogo del Refugio Lapa Verde, trabaja con escuelas locales para promover la educación ambiental. Para él, la conservación no se limita a proteger la naturaleza, sino que también implica fortalecer el vínculo con las comunidades locales.

El Refugio Lapa Verde trabaja para promover la educación ambiental entre la población, incluidos estudiantes de las escuelas cercanas.

“Ahorita lo que estamos desarrollando es una propuesta de estrategias para poder implementar trabajos con esas escuelas basados en temas agroecológicos, abordar el tema de los plaguicidas,” dijo Montoya Solano.

A partir de la investigación de Howe, Montoya Solano prepara una propuesta para obtener más financiamiento público con el fin de impulsar programas de educación sobre agricultura y pesticidas. También ha compartido los resultados del estudio con gobiernos locales, que, según dijo, han reconocido la importancia de estos hallazgos.

Sin embargo, señaló que hasta ahora no se han producido cambios.

“Esperemos que en algún futuro podamos tener algún avance más allá de los resultados que ya tenemos,”dijo Montoya Solano.

Al final del día, Montoya Solano tiene clara su prioridad.

“La producción es importante, pero más importante es la salud humana”, afirmó.

Este reportaje fue realizado en colaboración con el Hitchcock Project for Visualizing Science y la Reynolds School of Journalism.

Este reportaje fue realizado en colaboración con el Hitchcock Project for Visualizing Science y la Reynolds School of Journalism.

Here is the story in English

Malory Shaw is a bilingual journalism major at the University of Nevada, Reno. Previous to her role at KUNR, she worked as a data surveillance intern at the Electronic Frontier Foundation where she developed open-source investigation and data management skills. She currently works at the Latino Research Center managing their social media and connecting to the northern Nevada Latino community.
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