El Costoso Regreso De Un Residente De Reno Desde Perú, En Medio De Cierre De Frontera

May 18, 2020

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Barbara Land estaba trabajando en una comunidad remota en la selva amazónica cuando el Presidente Martín Vizcarra cerró el país, prohibiendo viajar dentro o fuera de Perú y dejándola a ella, y a un equipo de voluntarios, aislados durante semanas.

Como directora ejecutiva de la Fundación Building Hope de Nevada, Land va a Perú hasta tres veces al año para participar en proyectos humanitarios y de investigación. 

Recientemente, la fundación construyó una escuela secundaria en Ayacucho, una ciudad a las afueras de la selva amazónica, y el viaje de Land en marzo fue para dar seguimiento al trabajo.

Land en uno de sus muchos viajes a Perú para proyectos humanitarios y de investigación.
Credit Cortesía de Barbara Land

A medida que pasaban las semanas sin que se redujeran las restricciones de viaje, Land y otros voluntarios querían encontrar la manera de regresar a casa. Contactaron a las oficinas de las Senadoras por Nevada Catherine Cortez Masto y Jacky Rosen, y del Congresista de Nevada Mark Amodei, quienes luego se comunicaron con la Embajada de los Estados Unidos en Perú.

La primera vez que Land y su equipo intentaron salir de la comunidad remota, el Alcalde de Ayacucho, Tony Arevelo, ordenó que su bote regresara al punto de partida. 

Eventualmente, con ayuda adicional y defensa de los propietarios de cabañas locales, Land y los voluntarios obtuvieron permiso para salir.

“Recibimos el mensaje, ‘vengan’, y el propio ministro de turismo nos esperó de pie en la orilla del río con cubrebocas, desinfectantes, un grupo de militares e incluso el teniente de la policía nacional, porque no estaba permitido usar la carretera”, dijo. “Los militares están allí con sus armas largas, y tuvimos una escolta policial completa desde la orilla del río hasta la Ciudad de Iquitos”.

Desde ahí, Land fue trasladada a Lima en una pequeña avioneta a una base de la fuerza aérea, para, luego de cinco horas, abordar un vuelo de repatriación a una base de la Fuerza Aérea cerca de Dallas, Texas. 

La siguiente escala fue Washington, DC, luego Carolina del Sur, Phoenix y finalmente, de regreso a Reno, casi un mes después de que aterrizó en Perú.

Land se sintió aliviada al llegar a casa después de la terrible experiencia, pero la travesía tuvo un precio.

Después de que se canceló su vuelo a casa, la Aerolínea LATAM le cobró $1,200 dólares por un nuevo boleto. Land dijo que dicha cantidad le fue reembolsada esta semana, pero que aún le debe $3,000 al gobierno de los Estados Unidos por los vuelos nacionales que tomó antes de llegar a Reno.

Además, Land se preocupa por los vuelos de junio y octubre que ya pagó ante los rumores de que el presidente Vizcarro cerrará las fronteras de Perú hasta 2021.

Los costos adicionales son una carga para Land, propietaria de un pequeño negocio afectado por los cierres de comercios debido a la pandemia.

Alivio para los estadounidenses enviados a casa

Land es una de los miles de estadounidenses que quedaron varados en países extranjeros en los primeros días del brote de coronavirus en marzo. Muchos cuyos vuelos fueron cancelados o retrasados ​​tuvieron que pagar tarifas adicionales por nuevos boletos para volver a casa, lo que resultó en cargos inesperados de miles de dólares por persona.

En respuesta a esta situación, Cortez Masto copatrocinó el proyecto de Ley de Reembolso por Repatriación que requerirá que las aerolíneas devuelvan a los afectados las tarifas adicionales y que el Departamento de Estado exente las tarifas gubernamentales. 

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