Desde Nevada hasta México: Un hijo sigue a su padre deportado

Sep 22, 2018

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Muchas veces, la narrativa sobre la deportación termina cuando una persona indocumentada es detenida y deportada. También hay personas sin papeles llamadas retornadas, que aunque no son deportadas, deciden regresar a su país de origen.

La reportera de KUNR Natalie Van Hoozer tiene la historia de un hombre joven que salió de Las Vegas para seguir a su padre que fue deportado a México.

Victor Hugo Manuel Alcantara de 24 años de edad, conocido como Victor, y su padre Victor Hugo Manuel Nieto de 50 años de edad, conocido como Hugo, están en México frente a una computadora portátil, conversando conmigo por Skype mientras estoy en la sala de redacción de KUNR.

“En el fondo siempre sabía que era mexicano”, dice Victor, el hijo. “Pero el hecho de que por fin me iba a la patria, como dirían algunas personas, era raro”.

Hace cinco años que él está en México, después de tomar la decisión de irse de Las Vegas, dónde creció y vivió indocumentado por 15 años.

Victor y su familia viven aproximadamente a 80 millas afuera de la Ciudad de México, en el pueblo de San Francisco Cheje, con una población de unas 3,000 personas. Es un cambio drástico para Victor, dado que su escuela secundaria en Las Vegas tenía alrededor de 2,500 estudiantes.

“Uno ve a mucha gente que todavía está montando a caballo, las personas te dicen que todavía hay zonas que aún no tienen conexión a Internet”, dice Victor. “Te encuentras con personas que nunca han usado Internet. Se siente como casi volver al pasado”.

Entonces, ¿por qué Victor eligió regresar a un país que no recuerda? Él se remonta al 12 de abril de 2012.

“Me estaba subiendo a mi coche, preparándome para ir a la escuela y mi papá se estaba subiendo a su camión, preparándose para ir al trabajo,” recuerda Victor. “Vi a dos hombres que se acercaron a mi padre por detrás y lo empujaron hacia su vehículo”.

Hugo guarda su licencia de conducir de Nevada y una tarjeta de crédito para recordar su tiempo en Las Vegas.
Credit Guillermo Bautista

Los dos hombres vestidos con ropas comunes mostraron su identificación para probar que eran de ICE y le dieron a Victor las llaves y la cartera de su padre y una tarjeta con el número de caso de su padre. Le dijeron a Victor que podía llamar a un abogado y luego se fueron con Hugo.

Inmediatamente Victor llamó a su madre y ambos comenzaron a hacer planes. Al mismo tiempo, dentro del centro de detención de Henderson, Hugo dice que las condiciones eran duras. “Lo que pasa es que cuando uno está dentro, hay gente que ya tiene más tiempo. Y esa gente que tiene más tiempo abusan de los nuevos que vamos llegando,” expresa Hugo.

Hugo recuerda que los detenidos tenían poco tiempo para bañarse o comer y que la comida era insalubre. Pero esta situación no duró mucho tiempo. Después de solo seis días, llevaron a Hugo en avión y camión, y al anochecer lo liberaron en la frontera de México.

Muchas personas están detenidas durante meses. Victor dice que su padre fue liberado tan rápido debido a que la familia abogó por la deportación en lugar de apelar el caso. Dos meses después, justo después de que Victor se graduara de la escuela secundaria, junto con su madre Yolanda, volaron desde Las Vegas para reunirse permanentemente con Hugo en México.

Hugo (izquierda), Victor (centro) y Yolanda (derecha) reunidos en familia en los Estados Unidos cuando Victor era joven.
Credit La familia Alcantara

“Aunque no sabía mucho sobre México, me di cuenta que quiero mucho a mis padres y siempre me sentí seguro cuando estaba con ellos, así que tomamos la decisión y decidimos ser una familia”, dice Victor.

Una vez que Victor y su madre aterrizaron en el aeropuerto de la Ciudad de México, dice que se enfrentó a un choque cultural. Otros retornados, como Maggie Loredo, se identifican con dicha experiencia.

“Emocionalmente fue muy difícil, dejaba al país que mis padres consideraban que era el mejor lugar donde podría tener mejores oportunidades,” manifiesta Maggie.

Maggie Loredo de pie afuera de la oficina de Otros Dreams En Acción en la Ciudad de México.
Credit Guillermo Bautista

Maggie se fue de Georgia y regresó a México hace 10 años y es la cofundadora de Otros Dreams En Acción, u ODA, una asociación sin fines de lucro que ofrece apoyo a los retornados y deportados, ayudándolos a conectarse entre sí y a ajustarse a sus nuevas vidas.

“El idioma era una barrera grande, como también comprender los chistes mexicanos” aclara Maggie. “Parecían ser cosas pequeñas, pero en realidad, me hicieron crear un muro porque no sentía que podía ser parte de una conversación con otra gente”.

Hugo, el padre de Victor, que vivió los últimos cinco años en México e incluso es dueño de su propio restaurante, no está totalmente establecido.

“Pues la verdad es, hasta ahorita, todavía no me adapto, se extraña la vida de allá, porque en realidad aquí en México, los sueldos, el salario está muy bajo. Todavía a veces sueño que ando trabajando allá, pero ya no se puede hacer nada porque ya estoy acá en México, ¿cómo regreso?”

Maggie dice que encontrar empleo y tener las calificaciones adecuadas de educación son obstáculos para muchos retornados y deportados.

“Es una realidad, cuando las personas regresan a México no todo es color de rosa, y pienso que necesitamos ser honestos sobre esto,” aclara Maggie.

Maggie añade que con frecuencia, debido a las habilidades de hablantes nativos en inglés, los retornados y deportados consiguen empleos en centros de servicios telefónicos de atención al cliente, contestando llamadas técnicas de los Estados Unidos, pero estos puestos no permiten el desarrollo profesional.

ODA ayuda a los retornados y deportados para que puedan obtener la certificación de TEFL para enseñar inglés. También trabaja con un programa llamado HolaCode, que ofrece entrenamiento intensivo de ingeniería informática para capacitar a los deportados para que consigan empleos en el sector tecnológico.

Victor pudo asistir a la universidad en México, donde se graduó con una licenciatura en lingüística y enseña inglés tiempo completo, pero no era la carrera que originariamente tenía en mente.

“Cuando vivía en Vegas quería ser parte de las fuerzas de seguridad” manifiesta Victor. “Ese siempre era el sueño; siempre me imaginaba vestido en uniforme, manteniendo mi ciudad segura”.

Desde que regresó a México, Victor pudo viajar por el mundo. “Aunque he estado en todos estos lugares, he visto la Torre Eiffel, la Gran Muralla China y he estado en Tokio, sería muy bonito tener la oportunidad de visitar la ciudad que llamo mi hogar, mi ciudad. No me sentiría como un turista, todavía pienso en ella como mi ciudad, es el lugar donde crecí,” dice Victor.

Por cinco años Victor no pudo obtener una visa para regresar a los Estados Unidos. Sin embargo, hace algunos meses, recibió noticias y me dejó un mensaje de voz.

“¡Solo quiero decirte que tengo mi visa! ¡Voy a poder ir a mi hogar y visitar a todos mis amigos, estoy tan emocionado!” dijo Victor en el mensaje.

Victor en Union Square en San Francisco, California.
Credit Osiris Uriel Perez

Por los próximos 10 años, esta visa le permitirá a Victor viajar a los EE.UU. Por primera vez la usó durante una conferencia en San Francisco en donde habló sobre su experiencia como una persona que vivió de forma indocumentada y que regresó a México.

Natalie Van Hoozer trabaja para Noticiero Móvil, una plataforma de noticias en español e inglés del norte de Nevada, manejada por la Facultad de Periodismo Reynolds.

Reportaje adicional por Guillermo Bautista en la Ciudad de México.

Lee la versión extendida de esta historia en Reynolds Media Lab (contenido en inglés).